Comentario: The Visitor
dirigida por Thomas McCarthy
La vida de Walter, escritor y profesor de universidad parece que está atravesando por una crisis existencial tras la muerte de su esposa. Sólo, desmotivado, aburrido y triste no encuentra estímulos a su situación. Es incapaz de concentrarse en sus aficiones, de escribir una sola línea o expresar un poco de compasión ante sus alumnos, es un hombre con traje gris al que le han robado el mes de abril. Perdida la creatividad sólo ve pasar el tiempo melancólicamente tras una copa de vino.
Pero su vida empieza a cambiar paulatinamente cuando tiene que ir a Nueva York a dar una serie de conferencias. Al llegar a su antiguo apartamento se tropieza de un modo inesperado con sus dos nuevos inquilinos, instalados allí producto de una estafa, Tarek, sirio apasionado de la música y que toca el djembé africano y su pareja Zainab, una senegalesa que vive vendiendo su artesanía en un mercadillo. Tras el inicial susto monumental va surgiendo entre ellos el afecto y la amistad.
La música poco a poco comienza a sonar al ritmo del tambor, cambiando los ánimos de Walter quien se siente atraído por el sonido de la percusión. Pero lo bueno dura poco porque tras una detención injusta, Tarek va a prisión donde puede llegar a ser deportado por estar ilegal y sin papeles.
Aparece entonces Mouna la madre de Tarek para aportarle todos los ánimos posibles y para recordarnos que nada ha cambiado, que es la misma historia de siempre, da igual estés aquí o allí, no importa seas músico o periodista, tengas familia o no, ni importan los sentimientos ni el sufrimiento que puede acarrear innecesariamente.
Lo que puede ser fácil se convierte en difícil y complicado, y que tras el velo de la legalidad se esconde un completo desorden. No le puedo dar más información. Por favor apártese de la ventanilla! Dicen los burócratas autómatas. Pensamos que todo se puede arreglar con sentido común, que solo es un error y que esto no puede pasar aquí, que somos un país desarrollado, que pasa allí que todavía están por civilizar! Pero cuando nos toca y vemos frente al espejo nuestra ilusoria silueta, la indignación y la impotencia salen con una fuerza abrumadora. No queda más que rebelarnos, olvidar las formas y en este caso tocar el djambé en el andén de metro al ritmo del tren.
Es una película que habla de las relaciones humanas y con un telón de fondo que más que la inmigración toca la anormalidad que sutilmente se convierte en normalidad. El actor principal Richard Jenkins fue candidato como mejor actor a los Oscar. Muy interesante.